Según
las encuestas, sólo cuatro de cada diez adolescentes aseguran que conversan
sobre el tema en la casa. Aunque yo no me fío mucho de las encuestas en la
Argentina, ya que no son serias y máxime cuando se habla de una hecha solamente
a 505 adolescentes. Esa cantidad de adolescentes encuestados, no son suficientes
para dar un resultado exacto, ni más o menos aproximado.
Con esto quiero decir, que tampoco creo que llegue a cuatro de cada diez
adolescentes, sino menos y con mucha suerte, daría un número dos de cada diez.
Esa
es una de las grandes fallas que tenemos los padres argentinos: no hablar con
nuestros hijos sobre temas sexuales. Y si no les hablamos, no los orientamos.
Por
eso, los menores buscan lugares alternativos para despejar dudas, entre ellas, cómo
se coloca un preservativo y en general, consultan a sus amigos de la misma edad.
Es
difícil hablar de sexo con los padres y cuando se logra, la conversación se
vuelve engorrosa y se llena de términos que denominan eufemísticamente aquello
de lo que sus hijos adolescentes hablan sin rodeos. No le dan importancia a la
vida sexual de sus hijos. Vida que, en la mayoría de los casos, los padres
creen que no existe.
Si
tomamos en cuenta la encuesta de los 505 adolescentes, de entre 12 y 19 años,
veremos que sólo un 4% mencionó a los padres; un 41% dijo haber aprendido en
la escuela; un 35%, de los amigos, y un 20% de la televisión.
Resulta
llamativa la baja proporción de chicos que hablan o consideran que pueden
hablar de sexo con sus padres, sobre todo si se tiene en cuenta que el 60% de
los adolescentes encuestados en la Capital Federal, son hijos de profesionales o
universitarios.
El
trabajo señala, que es en la escuela donde los menores obtienen mayor información
sobre sexo: casi siempre en forma de clases de biología. Sin embargo, la gran
influencia que tienen los amigos y la televisión contribuye a reproducir mitos
y creencias falsas.
Según
la encuesta, uno de cada tres chicos cree que la mujer no puede quedar
embarazada en la primera relación y piensa que hay que tener varios encuentros
para que eso ocurra.
Muy
técnico
"En
el colegio se dan algunas charlas, pero son muy técnicas. Se habla de drogas,
de alcohol, pero no de cosas de sexo en concreto. Todo es hasta cierto punto y,
en general, nadie se queda contento. No te sacan las dudas", dijo Ignacio,
de 14 años, uno de los adolescentes que participaron de una de las mesas
redondas sobre sexo que se hicieron para la encuesta.
"En
mi escuela, la charla de educación sexual la dio una monja. Ella explicaba y
había una ginecóloga que daba el okey con el pulgar. Imaginate... ¿qué le íbamos
a preguntar estando la monja presente?", apuntó Florencia, de 17 años.
Sin
embargo, el mayor reclamo de los chicos no fue más formación por parte de la
escuela, sino una mayor apertura de sus padres para poder hablar de sexo sin que
se horroricen.
"A
mí me encantaría poder hablar más con mi papá -dijo Lucas, de 17-. Un día
mi viejo abrió la puerta del cuarto y me dijo: "Cuidate de que no te
peguen los patovicas y siempre usa preservativos". Y cerró la puerta. Al día
siguiente, me dejó una cajita en el cajón. Yo tenía 16 años y hacía rato
que tenía relaciones. Otro día volví a la madrugada y lo encontré en la
cocina. Yo estaba bastante pasado de alcohol y le dije: "Ya fue, hablame
del tema". Y hablamos. Pero yo estaba tan borracho que ahora no me acuerdo
nada."
Una
adolescente de 17 años que todavía no mantiene relaciones, dijo que le gustaría
poder preguntarle a la madre si le va a doler la primera vez.
"Yo
no hablé con mi mamá de la primera vez, ni de la segunda. Con ella, de eso no
se habla. Para ella es un horror", dijo Mary, de 18 años, que mantiene
relaciones desde los 16.
"Algunos
padres tienen miedo de que si hablan del tema, estén empujando a sus hijos a
que lo hagan, prefieren esperar porque creen que no es tiempo, y cuando lo
hablan, ya es tarde", dijo Juan Ignacio, de 15.
La
falta de diálogo no hace que los chicos olviden el tema, sino que recurran a
otras fuentes, y no siempre son las más adecuadas. En el año último, los
adolescentes fueron quienes realizaron la mayor cantidad de consultas que recibió
el servicio del Centro Latinoamericano Salud y Mujer (Celsam).
Usualmente,
los que más llaman y preguntan son muchachos de entre 11 y 20 años. La mayoría
llama y busca información, para informarse sobre métodos anticonceptivos.
Muchos no saben cómo se pone un preservativo y piden que les expliquen, paso
por paso. O cómo tomar las pastillas. Confunden la ovulación con el período
menstrual. Lamentablemente, las consultas muchas veces llegan tarde, porque la
consulta es por un atraso.
Otra
importante proporción de las llamadas proviene de padres que no saben cómo
hablar con los hijos. Se les ofrecen consejos y folletos para sacar el tema. El
problema es que esperaron mucho para hablar. Deberían haber comenzado cuando
eran chicos, siempre hasta donde ellos quisieran saber. Cuando se ignora el
tema, lo más probable es que el adolescente se inicie sin que los padres lo
sepan o los puedan aconsejar, con los graves riesgos que ello acarrea.
A
partir de la demanda de espacios para hablar con adultos, surgieron ofertas como
la de la Escuela Argentina de Tantra, que desde hace un año y medio dicta
cursos y charlas de sexo tántrico para adolescentes. Oscar Gómez, su fundador,
usualmente da conversaciones en un aula a la que asisten 40 menores de 20 años.
No son clases de sexo, son sólo conversaciones de orientación.
A
pesar de que cada generación ha podido liberarse paulatinamente del tabú del
sexo, todavía cuesta iniciar un diálogo abierto entre padres e hijos.
El
Tantra es una filosofía que no considera que el hombre tenga una realidad
espiritual y otra corporal. Se busca formar en los adolescentes, pautas de
conducta alejadas de los miedos y prejuicios y sin que los chicos necesiten
desinhibirse con alcohol o drogas. Lo esencial es que aprendan de una forma
segura, ya que sus padres no les dan la educación como debiera ser.
Dónde
consultar
El
Centro Latinoamericano Salud y Mujer (Celsam) tiene un servicio anónimo de
información y orientación, al que pueden consultar tanto adolescentes como
padres. Se responden consultas en la línea gratuita 0-800-888-235726 o por
e-mail, en la casilla argentina@celsam.org
.
La
Secretaría de Salud de la Municipalidad de Vicente López, también tiene un
servicio de consultas sobre sexo por correo electrónico en: misexualidad@vicentelopez.gov.ar
.
Por
su parte, la Escuela Argentina de Tantra, que dicta cursos para adolescentes,
tiene su sede en la calle Larrea 1007, 2° piso, departamento A y atiende
consultas en el 5778-1751.
Las
falencias de los padres, la poca o nula preocupación ¿o miedo?, hay que
suplirla con algo, ¿no? Es en salvaguarda de nuestra juventud.
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AM
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