Argentina está en terapia intensiva





Por Alfredo Leuco   *
 
Hay cómplices que miran para otro lado. Pero nuestra bendita República Argentina, está en terapia intensiva. Y Cristina y Alberto aprovechan esta situación angustiante. Nos han golpeado muy duro tres pandemias que suelen ser letales para las democracias: el autoritarismo, la impunidad y la venganza.
 
Uno de los síntomas más peligrosos es el fanatismo ideológico que apaga las neuronas. Un Juan Grabois, por ejemplo, que agarrado a las sotanas del Papa se ha convertido con ese solo argumento, en el jefe máximo de los delitos de usurpación en la Argentina. Nadie del gobierno lo desautoriza. Nadie toma distancia de Grabois ni se atreve a cuestionarlo. Todo lo contrario, burradas legales como las del galancito jefe de gabinete, Santiago Cafiero le dan argumentos. Este muchacho que hace agua cada vez que habla, fue capaz de decir que tomar por la fuerza una casa o un terreno ajeno no es delito hasta que la justicia ofrezca un fallo firme. Un delirio antidemocrático que dinamita la convivencia pacífica y no fue desmentido por nadie del gobierno.
 
Ningún intendente, ningún gobernador dijo una sola palabra. El que calla, otorga. ¿Tienen miedo de decir que ese mensaje excede la política, es una incitación al robo y un inquietante multiplicador de la justicia por mano propia?

Algunos por lo bajo dicen que Grabois es un marginal, un eslabón suelto que no responde a los Kirchner. No creo que sea así, pero supongamos que es cierto. Pero Santiago Cafiero es el jefe de gabinete. Están sembrando vientos de violencia y van a recoger tempestades que nos llevan al más horroroso de los pasados. Cristina y Alberto están jugando con fuego con un nivel de irresponsabilidad pocas veces visto. Hay que remontarse a los 70 para encontrar tantos estúpidos e imberbes tirando nafta a los conflictos en lugar de encontrar las soluciones.
 
Nadie le dice nada a Alicia Castro, una militante chavista enclavada en el cristinismo. Su primitivismo insensato la llevó a decir que solo hay que colocarse las vacunas de los países a los que ella quiere imitar: China, Rusia y Cuba. Como si el muro de Berlín no hubiera caído. Como si volvieran los fascistas de izquierda a imponer sus decadentes libritos de Lenin. Alicia Castro y todos los castristas con sueños castrenses que hay al lado de Cristina no defienden la libertad ni los derechos humanos. En esos tres países se violan en forma sistemática. De hecho, Argentina acaba de ponerse una vez más del lado de la narco dictadura de Nicolás Maduro. A contramano de 21 países de la región, se abstuvo de reclamar elecciones libres. ¿Se entiende? No se estaba pidiendo el fin del régimen ni que liberen a los presos y torturados. Se pedía simplemente, elecciones libres. Menos mal que Venezuela todavía no tiene vacuna porque Alicia Castro la hubiera recomendado.
 
La venganza y el revanchismo se multiplican todos los días. Un juez con la camiseta de Cristina, como Alejo Ramos Padilla amplió el procesamiento del fiscal Carlos Stornelli y de Daniel Santoro, nuestro colega de Clarín. Eduardo Valdes, el diputado que más opera en las catacumbas, acaba de anticipar que el próximo paso será meter preso a Stornelli, el fiscal que investigó con rigurosidad y coraje la causa de los cuadernos de las coimas. ¿Valdés tiene información calificada? ¿Es una expresión de deseo o una orden al juez? ¿Se atreverán a encarcelar también a Santoro? Las redes arden y anuncian que el 8-N habrá una marcha gigantesca que recorrerá toda la Argentina en repudio a todos estos atropellos.
 
Las entidades que defienden la libertad de expresión en el mundo denuncian la utilización de jueces amigos para castigar, perseguir y encarcelar a los periodistas independientes que no se callan, no se arrodillan y que investigan al poder. Fopea, Adepa, diputados y la Academia Nacional de Periodismo han expresado su repudio. Esta entidad presidida por Joaquín Morales Solá dice que “el grave procesamiento” de Santoro se “produjo por suposiciones, con datos falsos y una fuerte politización que amenaza a toda la prensa con el intento de generar miedo colectivo sobre la tarea de informar”.
 
Las usurpaciones violentas de terrenos se han diseminado. Además, en los últimos días han elegido lugares emblemáticos para meterle miedo a la oposición. Porque Grabois y 100 cómplices se metieron en una propiedad de la familia Luis Etchevehere, el ex ministro de Mauricio Macri. Una funcionaria nacional fue parte del delito y Grabois, provocó diciendo que “de guapos no nos van a sacar. Vinieron con una patota armada” y acusó a Etchevehere de varios delitos porque un grupo grande de productores agropecuarios se movilizó en defensa de la propiedad privadas hasta la puerta de su campo.
 
Y con la prepotencia que les da la impunidad asegurada, varios grupos agresivos intentaron tomar la municipalidad de Olavarría y Junín. No es nada casual que ambas ciudades tengan intendentes de Juntos por el Cambio. Todo está fríamente calculado. No invaden edificios hermosos y confortables, llenos de lujo como los hoteles de Cristina, por ejemplo. No se meten en la intendencia de La Matanza para exigirle Tierra, Techo y Trabajo a Fernando Espinoza. Son aprietes selectivos. Es un robo que intentan disfrazar de justicia social y de paso, aprovechan para intimidad a lo que ellos llaman “gorilas y oligarcas”.
 
Todos los días asesinan un policía, todos los días hay un linchamiento brutal todos los días aumentan los robos y los asesinatos y la ministra Sabrina Fréderic aparece en Formosa elogiando a un señor Feudal como Gildo Insfrán. Este gobernador eterno parece que escrituró la provincia a su nombre. Es una de las que más pobreza extrema tiene y la de menor actividad productiva y es manejada con mano de hierro por Infrán hace 25 años como gobernador y 8 más como vice. La justicia acaba de ordenarle que deje entrar al territorio a una familia y apeló el fallo, demostrando su falta absoluta de sensibilidad.
 
Un joven, Mauro Ledesma, se ahogó en el río Bermejo, porque quiso ir a ver a su hijita de 2 años. Frente a las denuncias periodísticas sobre las familias varadas en el límite provincial, Insfran, dijo que se trataba de “un golpe blando de la derecha”. Es tragicómico, un falangista más parecido a Francisco Franco que a Lula, habla de derecha. Es que tuvo el apoyo presencial de la ministra de inseguridad Sabrina Fréderic y los abrazos de Alberto Fernández que lo puso como ejemplo del buen gobernante. Si Alberto tiene como modelo a Formosa y a Hugo Moyano, estamos en el horno. Son chavistas de derecha. Fachos que se hacen los zurdos. Y encima híper corruptos. Infra le pagó dos millones de dólares de coima a la empresa trucha de Amado Boudou. La causa tiene todas las pruebas hace mucho pero la justicia sigue demorando todo.
 
Por eso le digo que este país está en terapia intensiva. La impunidad, la venganza y el autoritarismo crecen a la velocidad de la luz, mientras varios periodistas y medios, dirigentes opositores y ex funcionarios del gobierno anterior, se callan la boca y se lavan las manos de manera cobarde. Es un momento muy grave y la historia juzgará el comportamiento de cada uno frente a esta emergencia institucional. Hoy el silencio disfrazado de prudencia, es complicidad.
 
Si se roban la justicia, nadie podrá condenar a Cristina y sus secuaces, por los más grandes robos de dineros públicos que se han hecho en la historia democrática. Cristina está sembrando de jueces adictos y militantes los tribunales. Félix Crous, también militante de Justicia Legítima, demolió la Oficina Anticorrupción y se burló de todos nosotros al decir como excusa, que no tiene personal suficiente para seguir con las querellas a los corruptos de su simpatía.
 
Más temprano que tarde se viene una Corte Suprema con mayoría automática de Cristina que será el cementerio donde van a enterrar todas sus causas y como si esto fuera poco, hay firmes versiones que la Corte Suprema, también está a punto de arrodillarse. Muchos ciudadanos auto convocados hicieron bocinazos y cacerolazos anoche. Son como banderazos especiales para momentos tan inquietantes. Alejandro Fargosi disparó con su tuit que “La Corte Suprema, en el caso de Bruglia, Bertuzzi y Castelli, se juega su propia dignidad. O sea, seguir siendo una corte o convertirse en cortesanos de Cristina”. Un grupo de intelectuales entre los que están Santiago Kovadloff, Daniel Sabsay, Marcos Aguinis, Diana Cohen Agrest, Federico Andahasi, Jorge Ossona y Jorge Sigal se expresaron en un texto común que titularon “Urgente: por la paz social”. Allí dicen que de la decisión de la Corte “dependerá el destino no solo de los jueces de las diferentes instancias, sino también su propio destino, el de la Patria, el de la República y el de la Nación Argentina”.
 
Como si esto fuera poco, el dólar se va a las nubes, la economía destruye todo lo que toca, el gobierno no pega una y Alberto Fernández propone volver al Unasur y acompañar a Evo Morales en su regreso triunfal a Bolivia. Argentina está en caída libre. Argentina esté en terapia intensiva y Alberto, su presidente formal, insiste con bailar en la cubierta del Titanic. Así estamos. Y así nos va.
 
Por Alfredo Leuco
J, 22-10-2020
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